Smart Health: la importancia de la transformación digital en el sector sanitario

Smart Health: La transformación digital es un proceso necesario pero, a veces, poco entendido. A menudo se ha definido como la creación, a partir de sistemas reales, físicos y tangibles, de abstracciones virtuales equivalentes a estos; esta es, sin embargo, una definición —en gran medida correspondiente al caso de los gemelos digitales, de los que ya hemos hablado en este blog — que se queda hasta cierto punto corta, puesto que también debe incluirse necesariamente la digitalización de sistemas abstractos que ya existían en formato analógico, las estructuras y espacios de datos que sirven como base para este tratamiento de la información y, por supuesto, la integración de las ventajas y oportunidades resultantes de todo este proceso.

Veamos, por ejemplo, el caso del sector sanitario. La digitalización de los datos relativos a las instalaciones hospitalarias —material, habitaciones, equipo, etc—, plantilla y pacientes cubriría lo primero que hemos comentado: elementos reales, que tendrían ahora un equivalente digital —en forma de inventario, registro de instalaciones, datos de personal e historiales médicos de pacientes.

Por su parte, la digitalización del papeleo, gestiones, servicios de información, etc es clave para una gestión hospitalaria más ágil y conlleva que la Smart Health sea imprescindible.. En servicios tan necesarios y usados por una cantidad tan amplia de personas, la automatización de servicios como las citas online, consulta de información, compartición de historiales, etc… resulta imprescindible para un uso eficiente de los recursos humanos y materiales. En un hospital inteligente, esta automatización pasa, necesariamente, por una digitalización adecuada.

Así, sólo mediante un sistema estable, estructurado y estandarizado puede servir de base para poner en  servicio todos estos elementos. Un sistema capaz de gestionar la información relativa a, a efectos prácticos, la totalidad de la población; con una estructura ágil que permita incorporar funcionalidades y servicios muy distintos —desde gestiones online a análisis masivos mediante tecnología Big Data —; y que responda a unos estándares estatales, europeos o globales que permitan la puesta en común de la información proveniente de múltiples sistemas sanitarios.

Por supuesto, en el caso concreto del sector sanitario público, la digitalización es un proceso que ya lleva mucho tiempo en marcha —una necesidad absoluta en un sistema cuya demanda tiene pocos equivalentes en otros sectores —, fruto de una inversión temprana por parte de las administraciones públicas.  Ventajas como una mejor gestión de trámites de cara a la ciudadanía, una mayor facilidad a la hora de compartir historiales entre servicios sanitarios o la agilización de los servicios e indicadores usados por los propios trabajadores de la administración, dejan constancia de que se trata de una inversión que está dando sus frutos; con un horizonte marcado por innovaciones como, por ejemplo, la implementación de sistemas de análisis, predicción y prevención basados en los datos sanitarios, queda claro que aún quedan muchas vías por las que esta transformación digital puede aportar valor a este sector.

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