Bicicletas IoT para un mundo más sostenible

No hace falta poder ver el futuro para saber que el transporte a base de combustibles fósiles está destinado a desaparecer; no sólo por un cambio de modelo energético necesario ante la amenaza innegable del calentamiento global, si no por la simple pragmática de un precio del carburante que ya no va a tender a la baja. Ante esta tesitura, la transición hacia otros medios de transporte es tan inevitable como deseable, y aunque parte de este cambio se ha enfocado en la sustitución de los motores de combustibles fósiles por otros eléctricos, a veces se ha dirigido la mirada a formas enteramente distintas de moverse, y de entender la movilidad. Así, para largos desplazamientos, se vuelve a hacer patente la necesidad de una buena red ferroviaria; a nivel urbano, por otro lado, la atención se centra cada vez más en la humilde bicicleta, y las posibilidades que esta ofrece – y es que ese es el tema, precisamente, en el que nos vamos a fijar hoy.

En este blog, sin embargo, no vamos a centrarnos en las ya bien conocidas ventajas de moverse a base de pedaleo, si no en las posibilidades que ofrece la digitalización cuando se aplica a este transporte tan tradicional. Desde la geolocalización y sistemas de guiado hasta la gestión de grandes flotas de bicicletas de alquiler, hay una multitud de posibilidades que aparecen cuando incorporamos una dimensión digital a una maquina tan simple como ésta.

Esa es última es precisamente una de las primeras aplicaciones a gran escala de la tecnología digital en este sector: los sistemas de préstamo de bicicleta, normalmente compuestos por una flota de bicis (por lo demás, normales y corrientes) y una serie de puertos de aparcamiento (normalmente en las zonas de más demanda). Así, las bicicletas están disponibles para ser prestadas con tan solo un click en la app correspondiente (o cualquier otro sistema de identificación), y devolverlas es tan fácil como aparcarlas en la base apropiada; además, las entidades que gestionan el servicio pueden obtener una gran cantidad de datos de uso, que permiten construir una imagen muy interesante sobre la movilidad de las personas por la ciudad: zonas de interés, hora punta de desplazamiento, áreas críticas en las que son necesarias más aparcamientos, etc.

Por otra parte, hay otras formas de disponer de servicios digitales directamente en la bici. Muchas veces, ni siquiera hace falta un dispositivo expresamente diseñado para ello: una base para el móvil y la app adecuada ya proporcionan a cualquier ciclista opciones de navegación y geolocalización, por ejemplo.

Hay algunos casos particulares, sin embargo, que si se integran directamente en la propia bicicleta. Un ejemplo de ello sería el uso de “tags”, pequeños dispositivos de geolocalización que, incorporados al cuadro de la bicicleta, permitirían localizarla en caso de pérdida o robo. Otros dispositivos utilizan este medio como plataforma móvil de medición de parámetros que no tiene nada que ver con la movilidad: es el ejemplo el caso de Urban Clouds, uno de los dispositivos mostrados en el Showroom de FIWARE Space, que permite captar información de calidad medioambiental. Así, cada bicicleta permite captar datos a lo largo de cada recorrido, construyendo un mapa poco a poco de la calidad de aire allá por donde pasa.

En definitiva, ya se trate de grandes servicios colectivos o mejoras a unidades individuales, está claro que la digitalización de bicicletas en un campo que da mucho juego: algo necesario para que este medio de transporte esté a la altura del papel que va a jugar en un mundo cada vez más sostenible.