Consumer Electronic Show: una previsión de la tecnología en 2026

Hay algunos eventos anuales que permiten tomar el pulso a la industria que los protagoniza – grandes foros y exposiciones que, al reunir tanto a los gigantes del sector como a una gran cantidad de startups y entidades centradas en la innovación, sirven como un extenso escaparate de productos, de como las compañías quieren ser vistas, y como se ven a si mismas.

Entre estos eventos podemos contar al monumental Mobile World Congres, al Smart City Expo World Congress, o al sujeto del blog de hoy: el Consumer Electronics Show, celebrado la semana pasada en Las Vegas. En esta feria, celebrada desde 1967, un nutrido público puede ver prototipos, demostraciones y exhibiciones de tecnologías y productos que aún no han salido al mercado – y las personas más avispadas pueden sacar conclusiones.

Los grandes protagonistas han sido, como era de esperar, los Modelos Extensos de Lenguaje, intimamente integrados con robótica, otra de las estrellas habituales de la feria. Desde televisiones hasta asistentes en chasis de androide, parece que no hay producto que no tenga una conexión directa a alguna de las grandes proveedoras de LLMs, especialmente OpenAI.

Esta ha sido precisamente una de las críticas más habituales en los análisis del sector: productos poco satisfactorios que utilizan la tecnología de moda para intentar disimular su mediocridad… y soluciones innovadoras, que ven mermada su utilidad al depender de una conexión continua a una tercera compañía.

De hecho, se habla de dos ferias “paralelas”: una para entidades inversoras, personas curiosas, y grandes medios, que se suben (con más entusiasmo que habilidad) al carro de la IA generativa; y otra con un público mucho más específico (normalmente, otras empresas del sector, o industrias externas con unas necesidades muy concretas), que prescinden de esta tecnología en favor de un enfoque mucho más eficaz.

Así, mientras la atención de público y prensa era acaparada por androides personales y asistentes virtuales, no era tampoco difícil encontrar artículos verdaderamente útiles, como herramientas de traducción e interpretación offline y portable, sensórica avanzada, soluciones de seguridad o incluso ortopedia bionica.

Tampoco puede dejar de apreciarse que, en un contexto en el que las LLMs llenan titulares con multitud de casos de usos poco éticos y una incomparable falta de responsabilidad corporativa, las discusiones sobre este aspecto de la industria brillaron, si no por su ausencia, sí por su escasez.

Como decíamos al principio, este tipo de eventos puede dar pistas de como se desarrollará el panorama tecnológico a lo largo del próximo año, y no es descabellado pensar que este 2026 continuará un curso que ya hemos visto a lo largo de 2025: grandes avances, productos muy interesantes, e implicaciones éticas y sociales de calado… que hay que aprender a entrever, entre el humo y espejos de una publicidad que promete un futuro artificialmente inteligente.